viernes, 3 de diciembre de 2010

Álvaro Uribe Vélez


(Medellín, 1952) Abogado y político colombiano, presidente de Colombia entre 2002 y 2010. Álvaro Uribe Vélez nació en Medellín, Antioquia, el 4 de julio de 1952, hijo del hacendado Alberto Uribe y de Laura Vélez, de una familia liberal.

Estudió el bachillerato en colegios religiosos y en 1977 se licenció en derecho y ciencias políticas por la Universidad de Antioquia, en Medellín, donde empezó su carrera política en las Juventudes del Partido Liberal. Amplió su formación en la Universidad estadounidense de Harvard.

Funcionario público, ocupó diversos cargos en su provincia y fue secretario del Ministerio de Trabajo en 1977, con el presidente Alfonso López Michelsen, y director del Departamento de Aeronáutica Civil (1980-1982) bajo el presidente Julio César Turbay Ayala.

De esa época datan las sospechas que enturbian su pasado. Según una biografía crítica (El señor de las sombras, publicada en 2002) escrita por el periodista Joseph Contreras, de la revista estadounidense Newsweek, concedió licencias de vuelo a algunos pilotos que eran traficantes de drogas (cártel de Medellín), acusaciones reiteradamente desmentidas pero en las que insistieron dos periodistas colombianos, Fernando Garavito y Fabio Castillo, en una inquietante investigación recogida en el libro Los jinetes de la cocaína.

A esas acusaciones contribuyó la amistad de su padre con Fabio Escobar, cuyo hijo, Pablo Escobar, hizo fortuna y ganó notoriedad como jefe de uno de los poderosos cárteles de la droga. Alberto Uribe fue asesinado por los guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en 1983, en su finca de Guacharacas, cuando presuntamente se resistió a ser secuestrado. En 1991, un informe del Departamento de Estado norteamericano presentó a Álvaro Uribe como “estrecho amigo personal de Pablo Escobar” y vinculó el asesinato de su padre con sus intrincadas relaciones con el narcotráfico. La muerte de su padre cambió radicalmente sus planes: vendió todas sus propiedades agrarias para dedicarse a la política.

Elegido alcalde de Medellín en 1982, concejal en 1984 y 1988, ejerció como senador de 1986 a 1994 y fue portavoz del sector del partido más inclinado al empleo de la fuerza para acabar con la guerrilla. Como gobernador de Antioquia (1995-1997), propugnó la participación y la transparencia en su gestión, pero de esos años datan sus contactos con los elementos paramilitares que combatían a la insurgencia en las denominadas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Con su proyecto de “Estado comunitario”, defendió una estrategia de rearme e implicación de los civiles en la lucha antisubversiva.

Gracias a la colaboración ciudadana, los secuestros se redujeron un 60% y las vías que comunican Antioquia con Bogotá fueron transitables. No pudo evitar, sin embargo, las acusaciones de promover o favorecer a las asociaciones privadas de seguridad, agrupadas en el programa Convivir, que cometieron innumerables violaciones de los derechos humanos antes de ser proscritas.

A lo largo de 2001, con un lenguaje enérgico y claro, denunciando las concesiones y prometiendo una lucha implacable contra el terror, su proyecto de “seguridad democrática” y resistencia civil se impuso ante una ciudadanía hastiada de escuchar pronósticos irreales sobre la paz durante cuarenta años.

Su creciente popularidad se fraguó en el descrédito de todos los intentos de una solución política o negociada del conflicto y del dualismo tradicional y oligárquico de liberales y conservadores. Uribe se forjó una imagen de honradez y firmeza, insistiendo en la necesidad de restablecer la autoridad del Estado, y se distanció de los otros candidatos al declarar que no se opondría a la llegada de tropas extranjeras para combatir el narcotráfico, como corolario del plan multimillonario acordado entre los presidentes Pastrana y Bill Clinton para la destrucción de los cultivos de coca.

· Partiendo de la hoja de vida de los personajes apreciamos la fuerte inclinación de Hugo Chávez por las fuerzas armadas y como ha sido un hombre revolucionario, ideologías que en Latinoamérica se pueden asociar a la de Fidel Castro y a la de Ernesto “Che” Guevara, tendencias que terminan siendo socialistas en busca de del pro por la sociedad que en últimas pueden o no funcionar, ahora el riesgo que corre una nación cuando un militar-socialista toma el poder, la perpetuación.

Un perfil totalmente diferente es el del ex presidente colombiano Álvaro Uribe, estudiado y con recorrido político, pero con lunares que se le atribuyen a la corrupción, pretendió la reelección por tercera vez pero fue elegido su sucesor Juan Manuel Santos, para refrescar un poco el ambiente y dejar que los colombianos eligieran democráticamente.

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