domingo, 5 de diciembre de 2010
El vecino que más aulló...
Pero vemos lo imprevisible que es el presidente venezolano, por ahora disfrutemos de otro capitulo "el amiguismo con Santos" esperemos que de buenos frutos.
viernes, 3 de diciembre de 2010
Expertos
¿Qué busca Chávez en la campaña electoral colombiana?
Por César Paredes, periodista de Semana.com en los últimos días, el presidente de Venezuela Hugo Chávez se ha referido reiteradamente a la campaña electoral en Colombia, ¿Por qué?
Relaciones internacionales seis expertos de Colombia y Venezuela explican por qué las relaciones internacionales –de manejo exclusivo de los gobiernos–, se han convertido en un tema obligado del debate electoral.
La pregunta parece retórica. Hay quien diría, apresuradamente, que el mandatario venezolano, Hugo Chávez, con sus declaraciones, pretende expandir su revolución bolivariana y evitar que en Colombia llegue un gobierno contradictor.
Sin embargo, la figura del comandante genera rechazo en la opinión de la mayoría de los colombianos. Prueba de ello es que en la más reciente encuesta de Invamer Gallup el índice de des favorabilidad de Chávez alcanzó un récord histórico: el 94 por ciento.
Sus declaraciones oprobiosas contra el Gobierno colombiano, las versiones de prensa sobre su presunta relación con las Farc, las restricciones a la relación comercial colombo-venezolana son algunas razones que explican ese descontento, y que hacen improbable que su revolución sea importada en Colombia.
No obstante, Chávez se empeña en aludir al candidato que representa la continuidad del Uribismo, Juan Manuel Santos, de La U. Para muchos sus declaraciones contra el candidato tienen un efecto contrario a los deseos que expresa. Chávez sabe, como político avezado que es, que sus ataques podrían generar un efecto de opinión favorable a Santos. Entonces, ¿por qué lo ataca?
El mandatario venezolano explica su actuación diciendo: “tengo que responder”, pues, en su criterio, algunas campañas han montado su estrategia basados en su figura. No hay que olvidar que el detonante de sus diatribas fue una respuesta de los candidatos presidenciales, durante un debate televisado, a la pregunta de si en caso de ser presidentes volverían a atacar un campamento de las Farc en territorio extranjero.
Para otros, lo que Chávez pretende es generar temores en los venezolanos aduciendo una “amenaza” desde Colombia, y así unir las fuerzas políticas de su país de cara a las elecciones legislativas de septiembre.
Semana.com consultó con varios expertos de Venezuela y de Colombia que, desde distintos puntos de vista, analizaron el motivo de las declaraciones del mandatario
“Cualquiera que sea el Presidente colombiano no va a tener relaciones buenas con Chávez”: Beatriz de Majo
(Licenciada en Estudios Internacionales de la Universidad Central de Venezuela)
Nosotros también nos encontramos en un proceso electoral en el que Chávez busca capitalizar a su favor la difícil relación con Colombia. El oficialismo viene perdiendo terreno, razón por la que el Gobierno trata de mantener la diatriba con el país vecino. Esa diatriba le resulta sumamente rentable porque así puede cohesionar al electorado, pues está perdiendo un capital importante.
Cualquiera que sea el presidente en Colombia va a tener relaciones con Chávez que no van a ser buenas, porque las tesis de la política colombiana se distancian con las del chavismo, se encuentran en las antípodas. Nosotros estamos en un proceso que busca instaurar un comunismo, mientras que en Colombia los candidatos están de acuerdo en lo que los americanos llaman "the fundamentals"; es un acuerdo tácito en temas como seguridad, democracia, desarrollo económico…
"A Chávez le conviene un presidente en Colombia que le siga la corriente, igualmente camorrero": Teodoro Petkoff
(Director del periódico Tal Cual de Caracas, Venezuela)
Chávez es perfectamente consciente de que cuando él alaba a alguien, lo ralla (perjudica), y cuando lo ataca, lo eleva. Por tanto, cuando comenzó sus ataques a Santos, él estaba perfectamente consciente de que lo ayudaba, en el sentido de que lo presentaba como su rival en Colombia; como Chávez en Colombia no tiene mucha popularidad, pues beneficia a Santos.
En los últimos días se ha tranquilizado un poco y ha dicho que es la campaña colombiana la que pareciera girar alrededor de él. No sé si estoy hilando demasiado fino, pero pareciera que Chávez quiere mantener un estado de tensión permanente con Colombia. No creo que tenga la intención de ir a la guerra, pero sí de mantener la tensión, por razones políticas internas de Venezuela. Cree que eso lo beneficiaría, eventualmente, le permitiría recoger una parte del electorado suyo, apelando a la tecla del patrioterismo. Por lo tanto, él necesita del otro lado alguien que le siga la corriente, es decir, alguien igualmente camorrero.
“Es imposible que Chávez no responda”: Mari Pili Hernández
(Ex viceministra de Venezuela para América Latina)
Desde la época de José Antonio Páez y Francisco de Paula Santander, hace doscientos años, las relaciones entre Colombia y Venezuela han sido motivo de discusión política. Es natural que en campaña las relaciones entre los dos países se discutan.
Lo que es lamentable es que la política exterior del Gobierno de Álvaro Uribe haya sido irrespetuosa de la soberanía de los demás países: violó el espacio aéreo de Ecuador, bombardeó su territorio, y agentes de seguridad de su gobierno secuestraron personas en Venezuela.
Santos, el candidato que apoya el gobierno de Uribe, pretende continuar ese tipo de políticas. Pero si el candidato no hubiera lanzado amenazas en contra de nuestro país, no habría recibido la respuesta que le ha dado el Gobierno venezolano.
El efecto político que tienen las declaraciones de Chávez, al contrario de lo que podría ser su interés, es que podrían beneficiar al candidato Santos. Sin embargo, las declaraciones que hace no son para favorecer ni para perjudicar al candidato, ni en condición de actor político interno de Colombia, sino en condición de presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Y, obligatoriamente, tiene que dejar clara la posición soberana frente a las amenazas de Santos.
Todos quisiéramos que se mejoraran las relaciones, pero mientras la política exterior del gobierno de Colombia no cambie, no se van a solucionar.
“La única manera de asegurar que el gobierno de Venezuela se mantenga a raya es con el ejemplo”: Sandra Borda Guzmán
(Profesora de ciencia política y relaciones internacionales de la Universidad de los Andes)
Independientemente de los fines que busca Chávez para la política interior, lo que es absolutamente claro es que una situación de constante enfrentamiento y de inseguridad entre los dos países le permite a él aferrarse de manera más fácil al poder.
Colombia no debería entrar en ese juego. Hay que continuar con el proceso electoral, insistir en que se respete el proceso político interno, que no haya intervención, pero eso se debe dar a partir del ejemplo. Es decir, no podemos, exigir constantemente que no haya participación de Chávez en la política interna si hay evidencia de que Colombia está interfiriendo de alguna forma con el proceso bolivariano. Es un presupuesto de ida y vuelta.
La única manera de asegurar que el Gobierno de Venezuela se mantenga a raya es con el ejemplo.
Los procesos electorales son un asunto doméstico en el que ningún otro presidente ni ningún extranjero debe tratar de alterar la balanza electoral. Pero debido a que el tema internacional es un tema tan importante en el proceso electoral, en el que a los candidatos les están obligando a opinar, es muy difícil lograr que no haya reacciones a esas opiniones.
“Han sido los mismos candidatos los que han incluido en el debate electoral a Chávez”: Hugo Eduardo Ramírez
(Investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario)
Han sido los mismos candidatos los que han incluido en el debate electoral a Chávez. Es apenas natural que un presidente tan mencionado tenga una reacción.
Las preguntas a los candidatos incluyen temas muy delicados en la agenda binacional. Por ejemplo, la persecución en caliente, o incluso, la posibilidad de una guerra. Ante un pronunciamiento sobre esos temas, cualquier presidente se referiría.
Las declaraciones de Chávez tienen que ser leídas en términos de política interna de lado y lado. Según como los candidatos planteen su relación con él (estar más cerca o más alejados de su discurso), influirá en sus campañas. Del mismo modo, cuando Chávez menciona las relaciones que podría mantener con tal o cual aspirante a la Presidencia, lo que intenta es legitimar o deslegitimar a los candidatos, pero en su propio territorio.
En una sociedad tan politizada como Venezuela, en el momento en que el Gobierno colombiano se convierte en uno de los bastiones de la oposición, las relaciones internacionales adquieren un significado político. En ese sentido, Chávez podría encontrar una contraparte con la cual mantener relaciones de suma cero como se han planteado hasta ahora. O, si llegase a ser elegido un candidato que tenga un tono más conciliador, entorpecería mucho esa polarización.
“Chávez ha conseguido consolidar en Colombia la unidad nacional en torno al rechazo de sus expresiones”: Julio Londoño Parede
(Ex canciller colombiano) Mi impresión es que Chávez no busca ningún propósito particular con sus declaraciones. Como habla tan frecuente y extensamente, se refiere a los temas más variados aunque, naturalmente, el proceso electoral colombiano resulta especialmente atractivo para él.
En efecto, siendo la de Colombia la única frontera "viva" de Venezuela y existiendo hondas prevenciones de su parte frente a nuestro país y a la clase política en general, no resulta extraño que el tema electoral colombiano suscite interés en Venezuela.
Lo que llama la atención es que Chávez ha conseguido consolidar en Colombia la unidad nacional en torno al rechazo de sus expresiones contra el país y su Presidente, por encima de colores y tendencias políticas.
De todas maneras, la vecindad no sólo es ineludible, sino que es fuente de oportunidades y fortalezas. Por lo tanto, la cooperación y el diálogo son fundamentales entre nuestros dos países.
Yo me pregunto cuál sería la reacción de Chávez si el Presidente de Colombia se refiriera a unas elecciones presidenciales o parlamentarias en Venezuela, especialmente con el lenguaje que utiliza el mandatario venezolano.

Semana.com
Santos dice que Chávez es "su nuevo mejor amigo"
Lunes 8 Noviembre 2010
El presidente Juan Manuel Santos aseguró el domingo que acordó con su colega venezolano Hugo Chávez respetar las diferencias que mantienen en distintos temas, y consideró que lo mejor que han hecho fue restablecer las relaciones bilaterales.
Santos se refirió a Chávez como su "nuevo mejor amigo" y dijo que, si bien ninguno de los dos ha sido "santo de la devoción" del otro, él decidió que de llegar a la presidencia debía mejorar las relaciones con su vecino, lo cual comenzó en agosto con el restablecimiento de los lazos diplomáticos.
En la asamblea general de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) que se realiza en México, Santos fue interrogado por un periodista sobre la relación actual con Venezuela. "¿Usted quiere que hable sobre mi nuevo mejor amigo?", preguntó a su vez el presidente colombiano. Dijo que había sido una pregunta que le habían hecho en privado y que él decidía hacer un comentario en público.
"Cuando yo estaba en la campaña —ustedes saben que yo no fui santo de la devoción del presidente Chávez y viceversa durante muchos años, pero ya a puertas de la elección estábamos en la posición que era el peor mundo de todos: dos países que tienen 1.200 y pico de kilómetros de frontera sin relaciones diplomáticas, sin diálogo, sin comercio", señaló.
Consideró que lo único peor que entonces podía pasar "era una guerra", aunque aseguró que esa es una palabra "que no existe en mi diccionario, por lo menos". Santos dijo que con el rompimiento de relaciones quienes sufren son los pueblos.
Ambos gobiernos ya han designado nuevos embajadores y se ha acordado también reanudar el flujo comercial bilateral, congelado desde junio del 2009.
"Establecimos muy claramente: ni él pretende que yo vaya a comenzar a pensar como piensa él, ni yo pretendo que él piense como pienso yo", dijo Santos, quien refirió que mantienen diferencias, algunas "muy marcadas", como por ejemplo sobre la manera en que funciona la democracia.
El presidente colombiano dijo que en cualquier tipo de relación sale a flote si se respetan las diferencias. "Y esa es la obligación de cualquier jefe de Estado y así lo establecimos", añadió.
Refirió que ahora el comercio se ha abierto y se tienen planeadas obras conjuntas en infraestructura. Aseguró que incluso hay ahora una colaboración en materia de seguridad, y refirió que un ejemplo ocurrió hace un par de días cuando un grupo del Ejército de Liberación Nacional colombiano secuestró a una mujer en el límite fronterizo con Venezuela.
Después de conocer las buenas intenciones comerciales de ambos presidentes y sus manifestaciones verbales, nos dirigimos a los hechos que aun continúan en stanby o por lo menos en un sube y baja que no a logrado neutralizarse y que deja como consecuencia a miles de personas desempleadas o con fuertes perdidas es sus inversiones comerciales… pero lo mejor de todo es que aun tenemos que esperar el camino que nuestros “lideres” nos van a mostrar.
Álvaro Uribe Vélez

(Medellín, 1952) Abogado y político colombiano, presidente de Colombia entre 2002 y 2010. Álvaro Uribe Vélez nació en Medellín, Antioquia, el 4 de julio de 1952, hijo del hacendado Alberto Uribe y de Laura Vélez, de una familia liberal.
Estudió el bachillerato en colegios religiosos y en 1977 se licenció en derecho y ciencias políticas por la Universidad de Antioquia, en Medellín, donde empezó su carrera política en las Juventudes del Partido Liberal. Amplió su formación en la Universidad estadounidense de Harvard.
Funcionario público, ocupó diversos cargos en su provincia y fue secretario del Ministerio de Trabajo en 1977, con el presidente Alfonso López Michelsen, y director del Departamento de Aeronáutica Civil (1980-1982) bajo el presidente Julio César Turbay Ayala.
De esa época datan las sospechas que enturbian su pasado. Según una biografía crítica (El señor de las sombras, publicada en 2002) escrita por el periodista Joseph Contreras, de la revista estadounidense Newsweek, concedió licencias de vuelo a algunos pilotos que eran traficantes de drogas (cártel de Medellín), acusaciones reiteradamente desmentidas pero en las que insistieron dos periodistas colombianos, Fernando Garavito y Fabio Castillo, en una inquietante investigación recogida en el libro Los jinetes de la cocaína.
A esas acusaciones contribuyó la amistad de su padre con Fabio Escobar, cuyo hijo, Pablo Escobar, hizo fortuna y ganó notoriedad como jefe de uno de los poderosos cárteles de la droga. Alberto Uribe fue asesinado por los guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en 1983, en su finca de Guacharacas, cuando presuntamente se resistió a ser secuestrado. En 1991, un informe del Departamento de Estado norteamericano presentó a Álvaro Uribe como “estrecho amigo personal de Pablo Escobar” y vinculó el asesinato de su padre con sus intrincadas relaciones con el narcotráfico. La muerte de su padre cambió radicalmente sus planes: vendió todas sus propiedades agrarias para dedicarse a la política.
Elegido alcalde de Medellín en 1982, concejal en 1984 y 1988, ejerció como senador de 1986 a 1994 y fue portavoz del sector del partido más inclinado al empleo de la fuerza para acabar con la guerrilla. Como gobernador de Antioquia (1995-1997), propugnó la participación y la transparencia en su gestión, pero de esos años datan sus contactos con los elementos paramilitares que combatían a la insurgencia en las denominadas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Con su proyecto de “Estado comunitario”, defendió una estrategia de rearme e implicación de los civiles en la lucha antisubversiva.
Gracias a la colaboración ciudadana, los secuestros se redujeron un 60% y las vías que comunican Antioquia con Bogotá fueron transitables. No pudo evitar, sin embargo, las acusaciones de promover o favorecer a las asociaciones privadas de seguridad, agrupadas en el programa Convivir, que cometieron innumerables violaciones de los derechos humanos antes de ser proscritas.
A lo largo de 2001, con un lenguaje enérgico y claro, denunciando las concesiones y prometiendo una lucha implacable contra el terror, su proyecto de “seguridad democrática” y resistencia civil se impuso ante una ciudadanía hastiada de escuchar pronósticos irreales sobre la paz durante cuarenta años.
Su creciente popularidad se fraguó en el descrédito de todos los intentos de una solución política o negociada del conflicto y del dualismo tradicional y oligárquico de liberales y conservadores. Uribe se forjó una imagen de honradez y firmeza, insistiendo en la necesidad de restablecer la autoridad del Estado, y se distanció de los otros candidatos al declarar que no se opondría a la llegada de tropas extranjeras para combatir el narcotráfico, como corolario del plan multimillonario acordado entre los presidentes Pastrana y Bill Clinton para la destrucción de los cultivos de coca.
· Partiendo de la hoja de vida de los personajes apreciamos la fuerte inclinación de Hugo Chávez por las fuerzas armadas y como ha sido un hombre revolucionario, ideologías que en Latinoamérica se pueden asociar a la de Fidel Castro y a la de Ernesto “Che” Guevara, tendencias que terminan siendo socialistas en busca de del pro por la sociedad que en últimas pueden o no funcionar, ahora el riesgo que corre una nación cuando un militar-socialista toma el poder, la perpetuación.
Un perfil totalmente diferente es el del ex presidente colombiano Álvaro Uribe, estudiado y con recorrido político, pero con lunares que se le atribuyen a la corrupción, pretendió la reelección por tercera vez pero fue elegido su sucesor Juan Manuel Santos, para refrescar un poco el ambiente y dejar que los colombianos eligieran democráticamente.